16 jul. 2017

"Tierra - 40" (Supercorp) cap 19



CAPÍTULO 19
TIERRA 40
—¿Qué haces en el DEO tan temprano, Alex? —preguntó J’onn al verla— No te esperaba hasta dentro de dos horas, ni siquiera ha amanecido.
—Hola J’onn, no podía dormir, necesito hablar con mi hermana.
El marciano asintió con la cabeza, sabía lo que su subordinada quería hablar con Kara sin tener que recurrir a sus poderes telepáticos.

—Agente Danvers —saludó el joven agente que custodiaba la celda.
—Déjame a solas con ella —ordenó Alex, y el chico obedeció de inmediato.
—¡Hermanita! —exclamó Kara— Habría preferido otra visita, pero me tendré que conformar — se burló.
—A mí también me alegra verte —replicó Alex con cansancio.
—¿A qué debo el honor de tu presencia aquí? —preguntó la kryptoniana con una sonrisa malévola—, ¿necesitabas verme para empezar bien la semana?
—Seguro que te alegrará saber que lo has conseguido —afirmó la agente Danvers.
—¿El qué? —dijo Kara frunciendo el ceño— No veo que haya cambiado nada para mí.
—Supergirl 38 ha regresado a su mundo para siempre —reveló con seriedad.
—¡Por Rao, por fin una buena noticia! —exclamó sin remordimientos— ¿Y por qué os ha dejado tirados?, ¿se aburrió de mi novia? —añadió con maldad.
—¿Nunca te cansas de ser así de cruel?
—Pues no, me sale de manera natural —replicó con una sonrisa.
Alex suspiró abatida y se dio la vuelta, dispuesta a marcharse de allí. Pero Kara volvió a hablar, deteniendo sus pasos.
—Espera, no puedes irte y dejarme así, tienes que decirme por qué se ha marchado —exigió.
—¿Quieres saber por qué se ha ido? —inquirió con la mirada encendida— ¡¿de verdad quieres saberlo?! —repitió Alex alzando la voz.
—¡Sí, quiero saber por qué esa usurpadora se ha largado después de sustituirme hasta como novia! —bramó Kara.
—¡Porque es tan buena persona como lo eras tú antes de convertirte en este monstruo, por eso! —chilló Alex derrotada.

Kara alzó el rostro con altanería, pero no dijo nada más. Alex se limpió una lágrima y se alejó de la celda y de su hermana. Cuando salió del ascensor, J’onn la estaba esperando, su mirada la invitó a acercarse más a él, hasta que pudo abrazarla.
—No le cuentes a Maggie que he llorado hoy, por favor.
—No lo haré —aseguró J’onn.
—Me hice la fuerte cuando nos despedimos de Kara 38, porque no quiero que Maggie se desanime también —sollozaba—, pero la verdad es que yo…
—Tranquila, Alex, lo sé.
J’onn la abrazó con más fuerza, permitiéndole ahogar el llanto en su hombro.
FIN TIERRA 40   
XXXXXX



TIERRA 38
El sol del lunes comenzaba a despuntar en el horizonte. Lena vio que Kara seguía dormida, así que se levantó con cuidado para no despertarla. Se puso el camisón y caminó descalza hacia la puerta de la habitación. Pero la kryptoniana se desveló.
—¿Dónde vas?
—A prepararte algo de desayuno, sé que necesitas comer bastante y anoche consumiste mucha energía —contestó Lena con una sonrisa traviesa.
—Olvídate del desayuno —dijo Kara incorporándose en la cama. Lena la miró alzando una ceja—, en esta habitación tengo todo lo que necesito ahora mismo.
Atrapó su muñeca y tiró de ella hasta echarla sobre la cama, colocándose encima entre risas de las dos.
—Te voy a confesar una cosa… cuando llegué a este planeta, descubrí que no necesitaba comer ni beber, que me bastaba con la radiación de vuestro sol amarillo para nutrirme cuanto necesito.
—Pero… —Lena no daba crédito a lo que acababa de escuchar—, si es así, ¿por qué comes tanto? —exclamó desconcertada.
—Porque me gusta mucho la comida de la Tierra —admitió con un gesto divertido que hizo sonreír a Lena—, y como no me hace engordar —añadió.
—¡Maldita kryptoniana afortunada! —exclamó Lena quitándosela de encima y  tratando de golpearla con la almohada. Kara se rio con ganas.

—Pero todo eso ha cambiado —dijo de pronto con seriedad.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Lena interesada.
—Ya no me basta con el Sol, ahora te necesito también a ti —aseguró, mirándola fijamente con sus ojos azules— creo que me moriría si no pudiera volver a besarte.
El corazón de Lena dio un brinco en su pecho.
—¡Para ya, idiota! —demandó apartando la mirada para que Kara no la viese a punto de llorar—, ¿no podías haber estudiado matemáticas o biología?, ¿tenía que ser una carrera de letras?
—Lo siento, no puedo evitarlo —se disculpó mientras sostenía su barbilla con dulzura, y le secaba las lágrimas con cuidado— Si no me provocases tanta ternura y tanto deseo, no te diría esas cosas —argumentó Kara sonriendo ampliamente.

Lena posó sus dedos sobre su mandíbula y la acarició, también su barbilla, terminando en sus labios.
—Dios, me encanta tu sonrisa —confesó Lena.
Si fue su tono de voz, o la forma en que la miraba con aquellos ojos verdes, no importaba. Las ganas de Kara se estaban despertando otra vez y Lena parecía complacida con ello.  
—A mí me encanta la forma en que me miras, como si pudieras leerme el alma…
La joven Luthor no se contuvo más, y se perdió en los labios de su chica, besándola con intensidad. La kryptoniana le devolvía cada beso, cada caricia, cada roce… Entonces, Lena se sentó encima de las piernas de Kara, apoyando los brazos sobre sus hombros. La postura era de lo más excitante para Kara, que quería volver a tocarla como antes.
—Esto molesta, ¿puedo? —preguntó señalando el lazo que cerraba su camisón.


—Por favor —invitó Lena mordiéndose el labio inferior.

Kara deshizo el nudo, y acarició sus pechos mientras seguían besándose. Lena se aferraba a su cuello, ahogando sus gemidos en la boca de su amante. Hasta que sintió la mano de Kara deslizándose sobre su muslo y le clavó sus ojos verdes. Una ligera sonrisa de la joven Luthor fue suficiente para que la kryptoniana consumara sus intenciones. Introdujo sus dedos en el sexo caliente y húmedo de Lena, que pareció agradecérselo con un beso rápido, y empezó a mover su mano, al tiempo que la joven Luthor se balanceaba sobre ella.


Pero, aunque sus movimientos aumentasen, sus miradas nunca dejaban de estar conectadas. Kara la miraba embelesada. Lena alcanzó el orgasmo y no le dio mucho respiro a la kryptoniana, cambiando los papeles y provocándole un segundo orgasmo. Parecían querer exprimir al máximo los minutos que tenían antes de que el día empezase en L Corp y en CatCo.
FIN TIERRA 38   
XXXXXX



TIERRA 40
El despertador ya había dado las siete de la mañana, pero Lena no tenía ningunas ganas de dejar la cama. No tenía fuerzas ni ilusión para empezar el día. Se volvió a encoger sobre sí misma, dejando escapar las lágrimas, como había hecho el resto de la noche, y la tarde de antes en el salón, después de hablar con Alex, que la había llamado para contarle que Kara 38 había dejado su mundo definivitamente. A Lena le había dolido que Kara no hubiera aparecido para despedirse, pero, por otro lado, la comprendía. Su ruego para que se marchara había sido muy firme, y, seguramente, Kara no quería hacerle más daño, imponiéndole una vez más su presencia.
«¿Qué estarás haciendo ahora, Kara? —se preguntó—, ¿habrás ido a ver a tu Lena?... ojalá que sí, os merecéis ser felices.»
La joven Luthor alzó la cabeza y buscó con la mirada hasta que dio con una foto de ella y su Kara. Se abrazaban, sonreían, eran felices.
—Nosotras también lo merecemos… maldita sea —farfulló entre lágrimas, estrujando la sábana con el puño—. ¿Nunca voy a recuperarte, Kara? —preguntó con amargura— Qué asco de inicio de semana —maldijo con rabia.
FIN TIERRA 40
XXXXXX



TIERRA 38
—Qué bonita manera de empezar la semana… —musitó Kara entre sonrisas, estirándose sobre la cama. Después se abrazó a Lena de nuevo y la besó en la mejilla. 


La joven Luthor cerró los ojos un instante, con la sonrisa en los labios.
—No podría estar más de acuerdo… estar contigo es… mágico —susurró.


—¿Qué has dicho, Lena, qué acabas de decir? —preguntó Kara incorporándose rápidamente.
—Que estar contigo es mágico —repitió.
—¡Rao! —exclamó alterada—, eres maravillosa, Lena, eres… ¡eres la mejor!
La besó con ímpetu, dejando a la joven Luthor completamente desconcertada.
—¿Por mis frases sensibleras? —sugirió entre risas.
—No era kryptonita roja, y el DEO no detectó ninguna otra sustancia extraña en Kara 40, porque no la hay.
—¿Qué quieres decir? —Lena también se incorporó en la cama, con su mente de ingeniera excitada.
—Además de la kryptonita, sólo otra cosa puede afectarnos a los kryptonianos, me lo explicó mi primo hace un tiempo… ¡la magia! —reveló de pronto.

—¿Insinúas que Kara 40 está bajo el efecto de algún hechizo mágico? —preguntó con el ceño fruncido.
—Eso explicaría por qué no pueden detectar nada, por qué nada encaja. Tengo que volver a Tierra 40 y decirles esto —afirmó Kara con resolución.
—Voy contigo —replicó Lena al momento.
—¿Cómo?
—No pienso volver a quedarme aquí sola, angustiada, esperando noticias tuyas, ni hablar.
—Lo siento, Lena, pero no permitiré que te pongas en peligro, si te pasara algo, yo… —Kara tomó su rostro—, después de lo que hemos compartido esta noche, ya no soy capaz de imaginar mi vida sin ti.
—Kara… —Lena estaba muy emocionada con sus palabras.
—Además, si te quedas, tendré el mayor de los motivos para regresar a casa sana y salva.

—Te odio, Kara Danvers… —musitó. Kara alzó las cejas, sonriendo con ternura— Realmente tienes un don para las palabras… —Kara sonreía, feliz de haberla hecho recapacitar— Pero no me has convencido, iré contigo.
Kara frunció el ceño, sorprendida.
—Pero, Lena… —trató de argumentar de nuevo, pero la joven Luthor la interrumpió.
—No pierdas tu tiempo, no me harás cambiar de opinión —aseguró poniendo cara de circunstancias.
Kara se debatía entre la ternura que le causaba el empeño de su chica, y la preocupación por el riesgo que suponía aceptar su decisión. Sin embargo, acabó rindiéndose ante la determinación de Lena. La abrazó con fuerza.
—Está bien, te llevaré conmigo —Lena exclamó un gritito de felicidad que la hizo sonreír—, pero con una condición.
—¿Qué condición? —exclamó Lena consternada.
—Que nos quedemos así cinco minutos más —dijo Kara.
Lena sonrió mirando al techo. Aquella chica increíble era capaz de emocionarla con sus palabras, capaz de impresionarla con sus artículos, de sobrecogerla con sus heroicidades como Supergirl… y además de todo eso, era su novia, todavía le costaba creer que fuera cierto. Que se preparase la Tierra 40, porque esta vez, Supergirl 38 iría bien acompañada. 

Kara y Lena se despidieron de todos en el DEO, y salieron al balcón principal, donde la kryptoniana abriría el portal para viajar a Tierra 40.
—Tengo que confesarte algo, Kara —dijo Lena por lo bajo.
—Dime —replicó Kara inqueita.
—Cuando te fuiste la segunda vez, yo… presioné un poquito a Winn para que me ayudase a comunicarme con el tal Cisco de la Tierra 1 y conseguir planos del extrapolador interdimensional… y empecé a trabajar en ello.
—¿Qué? —exclamó Kara.
—Luego hablé con Alex y Maggie sobre ello y me quitaron la idea de la cabeza, pero… después de lo que hemos compartido, ya no puedo dejarte ir sola, y mucho menos si vas a enfrentarte a algo que nunca antes has enfrentado, como es la magia —explicaba la joven Luthor—, tengo miedo de que te pase algo y no estar a tu lado, yo…
—Está bien, Lena —aseguró Kara con voz dulce mientras le cogía la mano—, es peligroso, pero yo tampoco quiero separarme de ti —Lena sonrió emocionada— ¿Preparada? —preguntó en cuanto el portal se abrió ante ellas.
—¿Contigo?, siempre —afirmó Lena con determinación. Y ambas cruzaron al otro lado.
FIN TIERRA 38       
XXXXXX


TIERRA 40
Cuando Alex y Maggie acudieron a la sala central del DEO, donde Kara y Lena las esperaban, no daban crédito.
—¡Kara, ¿has vuelto?! —exclamó Alex confundida— ¿habéis cambiado de opinión? —añadió, pensando que se trataba de la Lena de su mundo.
Maggie las miraba estrechando los ojos.
—Tú no eres nuestra Lena, ¿verdad? —afirmó la detective, apoyándose en sus muletas— Te ha causado impacto verme así.
—Chicas, dejad que os explique —pidió Kara.
Tras ponerlas al corriente sobre sus deducciones, Alex y Kara estuvieron de acuerdo en que Lena se quedase en el DEO mientras la kryptoniana iba a ver a Lena 40 a L Corp.
—¿Ves, cariño? —dijo Maggie cogiéndose al brazo de Alex—, nunca hay que perder la esperanza. —Su novia la miró con una sonrisa y la besó en la sien.
Lena no podía evitar mirarlas con cierto asombro, eran exactamente iguales a las Alex y Maggie de Tierra 38, y parecían compartir el mismo amor sincero.
XXXXXX



Lillian Luthor continuó con sus planes, y se personó en el despacho de su hija en L Corp. Después de darle un poco de conversación banal, dejó una pequeña caja sobre su mesa. Lena la abrió y contempló el anillo plateado con piedras verdes que había en su interior, ignorando el embrujo que Zatanna le había vertido. Después miró a su madre frunciendo el ceño.
—Es tu regalo de cumpleaños —exclamó Lillian con una sonrisa exagerada en el rostro.
—Quedan meses para mi cumpleaños —afirmó Lena desconcertada.
—Oh vaya, entonces debo haberme confundido con el cumpleaños de tu hermano, pero puedes quedártelo como regalo por adelantado —sugirió sin dejar de sonreír.
Lena se sintió invisible para su madre una vez más. Ni siquiera cuando se suponía que le regalaba algo era capaz de pensar en ella. Le dio las gracias por cortesía y la despidió con la excusa de que tenía una reunión en un rato. Lillian no se molestó en absoluto, marchándose de allí con un aire de satisfacción que inquietó a su hija.

A pocos metros de la puerta del despacho de la joven Luthor, Lillian se cruzó con Kara, que vestía como humana. Ambas mujeres se miraron unos instantes y después continuaron sus caminos. La kryptoniana pensó que aquella mujer nunca dejaría de darle mala espina, sin importar el mundo en el que estuviesen.
—Señorita Danvers, qué agradable sorpresa —saludó Jess—, ¿quiere que avise a la señorita Luthor de que está aquí?
—No hace falta, Jess, gracias.
Kara tocó a la puerta dos veces, escuchó la voz de Lena dándole permiso para entrar y cruzó el umbral, cerrando tras ella. Cuando Lena alzó sus ojos verdes de los documentos que tenía en la mesa, se quedó conmocionada.
—Kara… —No se confundió como la primera vez. Reconoció la mirada azul de la Kara de Tierra 38—, ¿qué estás haciendo aquí?
—Hola Lena —contestó con voz suave. Volver a verla no la dejaba indiferente.
—Alex me aseguró que te habías marchado… —pronunció Lena poniéndose de pie— tú misma me prometiste que te irías para no volver —añadió con gesto severo.
—Lo sé… y siento no haber cumplido mi palabra, pero yo…
—¿Qué lo sientes? —replicó Lena alzando la voz— Pensé que tenías honor y palabra, Kara.
La kryptoniana se sintió dolida ante aquellas duras palabras.
—No lo entiendes, Lena, he vuelto por una razón muy importante —trataba de explicar.
—¿Cómo quieres que te diga que ya no puedes hacer nada más por nosotros? —exclamó Lena perdiendo la paciencia— ¡Quiero que te marches ahora mismo, y que no vuelvas nunca más! —mintió.
Una mezcla de sentimientos la había sobrecogido al ver a Kara frente a ella. El miedo a volver a sufrir era intenso, pero también había experimentado esperanza, y cierta felicidad por volver a tenerla cerca. Sin embargo, el miedo y el dolor pesaban más, y dominaban sus palabras.

—Creo que he descubierto lo que le sucede a tu novia, Lena, por eso he regresado —afirmó Kara con seriedad.
—¿Lo has descubierto en sólo unas horas y estando lejos de aquí? —contestó Lena incrédula y agobiada con la posibilidad de que Kara se quedase allí otra vez— No quiero más falsas esperanzas, Kara, no puedo más —confesó.
—¿Por qué no me dejas explicarte primero y después decides si merece la pena mi teoría? —sugirió Kara—  Te rindes muy pronto, Lena Luthor —acusó de repente.
—¿Qué? —Lena se quedó sorprendida ante la afirmación de la kryptoniana, que ahora la miraba con cierto desdén impropio de ella.
—Deberías mostrarte más agradecida conmigo, podría haberme quedado en mi mundo y haberos abandonado a vuestra suerte, pero he vuelto —reprochó con frialdad.
—No me gusta tu actitud —admitió Lena con cierta molestia—, dime lo que tengas que decirme y vuelve a Tierrra 38.

 —¿Mi actitud?, ¿y qué hay de la tuya? —Habían pasado más de dos minutos, y el embrujo del anillo comenzó a afectarla— Me pediste que me quedase, que fingiera ser tu novia, que viviera contigo, que cogiese tu mano y besase tus labios y cuando ya no quisiste seguir con eso, me mandaste a mi casa… Las cosas no se hacen así, Lena.
La joven Luthor sintió un escalofrío recorrer su espalda. Aquella no parecía Kara, sino una versión maligna de ella, ¿qué había desencadenado el cambio? No podía estar pasando otra vez.
—Dios mío, Kara, ¿qué te ocurre? «Por favor, tú también no».
—¿A mí?, ¿qué te ocurre a ti?, ¿desde cuándo eres tan egoísta? —acusó alzando la voz— Tuve la oportunidad de largarme a mi mundo hace tiempo y no volver nunca, pero regresé para seguir ayundándote, ¡he regresado tres veces!, ¿y tú me mandas a mi casa sin más? ¿Sabes que llegué a plantearme la posibilidad de estar contigo si me quedaba aquí atrapada? —confesó Kara. La proximidad del anillo sacaba de ella lo más profundo y auténtico, pero en su versión más oscura, deprimente e insensible.
—Kara, no sigas por ahí, por favor… no eres tú misma… —dijo Lena retrocediendo un par de pasos ante el avance de la kryptoniana, que acortaba distancias sin parar.
—¡Claro que lo soy! —Kara se quitó las gafas y las destrozó con el puño— ¡Soy tu Supergirl de repuesto, ¿no me reconoces?! —bramó.

Lena pensaba tan rápido como podía mientras procuraba mantener distancias con Kara, que seguía hablando de manera desagradable, caminando por el depacho. ¿Qué había pasado?, ¿qué era diferente para que Kara de pronto hubiese cambiado? Entonces, sus ojos dieron con la cajita sobre su mesa. La abrió y observó que el anillo refulgía especialmente. Kara también lo miró, y su mirada celeste se oscureció.
—¡Es el anillo! —comprendió Lena de inmediato.
—¡Dámelo, Lena! —demandó Kara con rudeza.
—¡Ni hablar! —replicó y llamó a gritos a su secretaria, que acudió al instante.
Lena le entregó la cajita y le rogó que se la llevase a los sótanos de L Corp. Jess obedeció, y en cuanto abandonó el despacho, Lena se volvió hacia Kara, que parecía desconcertada y un poco mareada y se sentó en el sofá.
—¿Estás bien? —Lena apoyó su mano en el hombro de Kara.
—Lo siento, no sé qué me ha pasado, no podía parar de decir esas cosas —declaró arrepentida.
—Lo sé, no te preocupes ahora por eso… a mi novia le sucedió lo mismo. Ha sido el anillo que mi madre me trajo, tendría que haberme dado cuenta antes —se lamentó— Quería trastornarte como trastornó a mi Kara, pero no es kryptonita roja, ¿qué demonios tenía ese anillo?
—No fuisteis capaces de detectarlo en el DEO, porque no disponéis de nada capaz de detectar la magia, aunque me extraña que el doble de mi primo no lo sugiriese, ¿o es que acaso no conoce nuestra debilidad? —se preguntó apartando la mirada—, tendría sentido si jamás se ha enfrentado a  ningún villano que se valiese de la magia.

—¿Magia? —repitió Lena.
—Sí, Lena, ha de tratarse de algún tipo de magia, porque sólo eso y la kryptonita nos afecta —explicó Kara—, ¿recuerdas de algún otro objeto que acabase cerca de tu novia hace unos meses?, ¿algo que pudiera haber actuado como este anillo conmigo?
—Creo que sí… maldita sea.
Lena recordó los colgantes que Lillian les había regalado a ella y Kara meses atrás, con motivo del año que llevaban juntas como pareja, para demostrarles que aceptaba su relación, aunque no terminase de gustarle. Kara, bondadosa e ingenua como era, creyó en las palabras de su suegra y se puso el colgante para limar asperezas con ella, pero empezó a comportarse de manera extraña enseguida. Lena no asoció en ningún momento su cambio con el colgante. Tampoco sospecharon en el DEO, cuando lo analizaron, pues no detectaron ningún material ajeno a la Tierra. Sin embargo, volvió a su mente el momento en que quisieron quitárselo, como el resto de cosas personales, no iba a necesitarlas en la celda de confinamiento. Kara se mostró reacia a entregarlo, y logró quedárselo.
—Quítese el colgante, Supergirl —pidió un agente del DEO.
—El colgante… ¿y luego qué?, ¿también he de entregaros la ropa interior?, ¿tengo que llevar braguitas del DEO? —se burló la kryptoniana.
—Dejadla ya —dijo Alex. Kara sonrió con maldad. Había logrado su objetivo, no separarse del colgante, que ejercía sobre ella una atracción irresistible, además de convertirla en un ser despreciable.

—Siento mucho haberte recibido así, Kara… me impactó volver a verte aquí.
—No tienes que disculparte, sé lo mucho que te afecta, y no habría vuelto si no fuera por lo que descubrí.
—Lo sé, y te lo agradezco de corazón —aseguró Lena con una sonrisa—, después de meses de angustia, por fin veo una posibildiad real de recuperar a mi novia.
—Lo conseguiremos, Lena. —Kara le devolvió la sonrisa mientras dejaba el sofá—. Por cierto, esta vez no he venido sola, Lena me ha acompañado.
—¿Mi doble de Tierra 38? —exclamó emocionada.
—Sí, bueno… ella y yo… pasaron cosas entre nosotras… —Kara hablaba con torpeza, con las mejillas encendidas. Lena sintió ternura— Y no ha querido separarse de mí.
—No puedo culparla —dijo con una sonrisa sincera—. Ahora tengo que ir a hablar con mi madre —informó—, he de asegurarme de que todo esto es cosa suya, y obligarla a decirme cómo solucionarlo. No quiero llevarme sorpresas de última hora.
—Tienes razón, debemos conocer bien el tipo de magia de que se trata, y saber hasta qué punto afecta y cómo combatirla —apoyó Kara—, iré contigo, Lena, no me fío de Lillian, no quiero que te pase nada malo.
—Gracias, Kara —La joven Luthor le cogió la mano y le dio un ligero apretón.
Ambas sintieron calidez con aquel contacto. A pesar de las circunstancias y de lo que pudiera suceder, se importarían siempre.
—Mejor si voy como Supergirl, ya no tengo las gafas de Kara Danvers —se lamentó.
—Te compraré unas nuevas si las necesitas, pero mejor si vamos volando, no quiero perder un minuto más —manifestó Lena—, aunque espero que nos dé tiempo a que me cuentes esas cosas que han pasado entre Lena y tú —afirmó con una sonrisa pícara.
—¿Eh? —Kara reaccionó ruborizándose otra vez y Lena rio.
XXXXXX



Tenía la intención de hacer caso a Alex Danvers, de verdad que sí, pero Lena no pudo seguir sentada en aquella silla sin hacer nada. Se aseguró de que Alex y Maggie no estuvieran cerca, seguro que tratarían de disuadirla, y se hizo pasar por Lena 40 cuando le hizo falta para acceder a la planta inferior, donde se encontraba la celda de Kara 40. No había ningún peligro, la kryptoniana estaba encerrada y sus poderes anulados gracias a la radiación verde. Pero quizá si la veía, si se acercaba a ella, podría descubrir algo que les ayudase a recuperarla. Quería colaborar, y se había vuelto un poco más temeraria desde que estaba enamorada de Kara.
«Es culpa del amor —pensó sonriendo—, me impulsa a hacer cosas nuevas.»
Recordó algunos instantes vividos sólo horas antes con Kara y suspiró. La sangre parecía correr más rápido por sus venas. Amar a Kara la había colmado de seguridad, fuerza, valor… y le encantaba la sensación.

Saludó al agente que custodiaba la celda, y le pidió que se retirase unos metros. El hombre inclinó la cabeza y obedeció. Cuando miró el vidrio y la vio, se quedó de piedra. Era exactamente igual que su Kara, excepto por su mirada, que parecía teñida de sombras. La kryptoniana sonrió ampliamente al verla, no esperaba la visita de su novia, dado como terminó la anterior.

—Esto sí que no me lo esperaba —admitió Kara 40 con diversión—, se marcha Supergirl 38 y nos manda a su novia.
Lena seguía callada, le había sorprendido lo rápido que se había dado cuenta de que no pertenecía a Tierra 40.
—¿O es que esa maldita usurpadora también ha vuelto? —preguntó Kara 40—, ¿se te ha comido la lengua el gato, Lena 38? —insistió, apoyando las manos sobre el vidrio.
—¿Cómo has sabido quién soy? —preguntó la joven Luthor.
—No hay desesperación en tus ojos —afirmó Kara 40—, tan sólo una intensa curiosidad por lo que tienes delante.
—Eso es cierto.
Kara 40 sonrió de nuevo.
—Estupendo, porque yo también siento curiosidad por ti, Lena de la Tierra 38 —replicó la kryptoniana con la mirada encendida.

CONTINUARÁ…

6 comentarios:

  1. Síii, ya tenía yo ganas de q Lena 38 se diera un rule por tierra 40 je je qué ganas de ver como va a ser el encuentro entre Lenas, ojalá pudiera presenciar algo así en directo aunque sólo fuera para servirles kombucha o vino tinto, no sé ...
    Muchas gracias por seguir publicando Ysa.
    Muaks.
    Vane

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que Lena no podía quedarse tranquilita en su mundo, ella es así.
      Creo que haríamos cola por servirles bebida y lo que pidieran, ¿no? ;)
      Muchas gracias a ti por seguir leyendo mi historia.
      Un besote!

      Eliminar
  2. Hola, está muy buena la historia, por favor actualiza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias!! :D ya tienes el capi 20 para leer ;) aunque supongo que lo habrás visto.

      Eliminar
  3. Isabeeeeeeeeeeeeeeeel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja perdona mi ausencia, el verano estuvo atareado, ya actualicé el fanfic y estoy escribiendo el próximo capi.

      Eliminar

Si has llegado hasta aquí, no lo dudes más, déjame ese comentario que está marinando en tu mente :D te estaré muy agradecida ;)